El grupo “Nos vamos al huerto” hemos realizado una visita guiada para explicar cómo usamos las composteras en el huerto del Ateneo para transformar restos vegetales en compost gracias al trabajo de la comunidad de organismos -microscópicos y macroscópicos- que se desarrollan en el interior, descomponiendo toda esa materia orgánica.

El huerto, los microorganismos y nosotros

Como introducción se apuntaron datos sobre esa realidad compleja, cambiante y poco conocida que es la presencia e importancia de los microorganismos.

La fertilidad del suelo está íntimamente relacionada con la presencia de multitud de seres vivos: virus, bacterias, algas, hongos, protozoos, artrópodos, gusanos…

El huerto, los microorganismos y nosotros
El huerto, los microorganismos y nosotros

En 1 g de suelo fértil hay unas 10.000 especies distintas de microbios. Esta población viene a ser de unos 117 millones de organismos, de los cuales 100 millones son bacterias, 15 millones hongos, 1 millón algas, y 0,5 millones protozoos. Todos ellos van alimentándose de los restos orgánicos, sirviendo luego de alimento a diminutos animales que van produciendo nutrientes asimilables por las raíces de las plantas.

El huerto, los microorganismos y nosotros

Esta diversidad también está presente en nuestro cuerpo, en el cual, el 40 % de las células son humanas (unos 30.000 millones de células) y el 60 % son de miles de especies de seres unicelulares (unos 39.000 millones).
Los microbios que forman parte de nuestro cuerpo suponen entre 2 y 3 kilos de peso, el doble que nuestro cerebro.
A escala genética la diferencia es asombrosa: el genoma humano consta de unos 25.000 genes (el 1 %), mientras que el microbiomasupone unos 8.000.000 (el 99%).

En la naturaleza, la materia se mueve en forma de ciclos y la energía en forma de flujos.

En la agricultura los ciclos están interrumpidos porque se extrae gran parte de lo generado, lo que obliga a incorporar materia externa (abono, agua, complementos…). Y la energía solar se complementa con energía externa (humana, animal, maquinaria…) que fuerzan los procesos para hacerlos más productivos para los intereses de quien lleva la explotación agraria.

El huerto, los microorganismos y nosotros

En nuestro huerto del Ateneo queremos hacer una pequeña contribución a la recuperación de los ciclos de materia, a la reducción de insumos agrícolas, y al manejo más eficiente de los procesos. Esto puede ayudarnos en aprendizajes necesarios para ser más conscientes de en dónde estamos, ir renaturalizándo(nos), y reducir -aunque solo sea un poquito- nuestra huella ecológica.

Cuando usamos las composteras estamos contribuyendo -aunque en muy humilde escala- a actuar en una buena dirección. Añadimos restos -preferentemente vegetales, troceados y humedecidos- removemos de vez en cuando para acelerar los procesos que realizan gratuitamente esas poblaciones de micro y macroorganismos, y así vamos transformando cada 100 kg de restos (basura) en unos 30 Kg de mantillo (abono fértil).

El huerto, los microorganismos y nosotros

Otra cosa que estamos aprendiendo es la increíble omnipresencia de plásticos no compostables, que si entran en las composteras terminan fragmentándose en microplásticos, que contaminan los ciclos de materia, generando múltiples y diversos problemas.

El huerto, los microorganismos y nosotros

Animamos a quienes quieran “alimentar” nuestras composteras con restos vegetales no leñosos de su propia “cosecha”, a ponerse en contacto con cualquiera de nuestro grupo para que le explique como hacerlo.

El huerto, los microorganismos y nosotros