“Hay un tiempo para pintar en directo frente al monumento del orden natural o frente al aparato de las colmenas urbanas, frente a la luz y el horizonte.
Hay un tiempo para pintar intuitivo, impulsivo frente al propio vacío y deseo, abstracto.
Y hay un tiempo para pintar reflexivo, el que discurre en esta muestra: Se trata de obras realizadas en un reducido y entrañable estudio, que se empeñan en definirse, con escasa intervención externa, evocadoras, espirituales y que, solo por reclamar su autoría, me proponen construir un tema, un espacio, una poesía…”
Alberto de Burgos Martínez


