
China facilitó a Occidente las herramientas sobre las que levantó su progreso económico y asentó su hegemonía mundial: el papel y la imprenta, otra base de las comunicaciones a gran escala; el dinero en forma de pagarés, punto de partida del capitalismo moderno; la pólvora, ingrediente insustituible del arte de la guerra en la época moderna; las tecnologías náuticas, como el timón, la brújula y los mamparos, sin las cuales la supremacía de las marinas occidentales hubiera sido inconcebible; el alto horno, elemento indispensable de las revoluciones industriales…
China, que fue el poder dominante en Asia Oriental durante más de dos mil años, pero que desde 1850 quedó subordinada a Occidente y a Japón, se ha convertido en los últimos veinticinco años en una superpotencia.
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Manolo Quero




