
Naomi Klein, en su libro La doctrina del shock, demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia o el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras formas de shock: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.
Mediante este método, somete a las poblaciones civiles a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.
Texto extraído del libro de Naomi Klein: La doctrina del shock
Manolo Quero




