
La historia de la inteligencia artificial comienza con las ideas de una persona que contó con una enorme inteligencia humana: el pionero de la informática Alan Turing.
En 1950, Turing publicó un artículo provocador, «Maquinaria computacional e inteligencia», sobre la posibilidad de crear máquinas inteligentes. Fue un texto audaz, que llegó en un momento en el que los ordenadores eran novedosos pero insignificantes, según los parámetros de hoy en día.
Aquellas piezas pesadas y lentas de hardware servían para acelerar cálculos científicos como el del análisis criptográfico. Tras una larga preparación, se les podían proporcionar fórmulas de física y unas condiciones iniciales, y obtener de forma automática el radio de una explosión nuclear. IBM no tardó en entender su potencial de cara a reemplazar a los seres humanos en sus operaciones comerciales, como la actualización de hojas de cálculo. Pero ver los ordenadores como criaturas «pensantes» requeríá de cierta imaginación…
Texto extraído del libro: El mito de la inteligencia artificial, autor Erik J. Larson
Manolo Quero




