
Espejos del alma
“Espejos del Alma” nace de la necesidad de la artista de dar un paso adelante en su trayectoria pictórica, en la cual sus temas recurrentes son el paisaje -siempre presente en sus exposiciones- y los retratos, mayoritariamente hechos por encargo.
Esta aventura comienza hace unos años con la realización de dos obras que dan título a la exposición, “Nobleza” y “ Disfrute”. Dos retratos realizados a sus hijos donde comienza un cambio y la causa que la hace decidirse a enfocar esta exposición hacia dicha temática. Fueron pintados desde la más absoluta libertad, una forma diferente a la que se había enfrentado siempre a este tipo de obras, sin la presión que puede suponer el encargo de un retrato.
A partir de ahí, el primer paso fue la decisión de que ningún retratado supiese que estaba siendo plasmado en un lienzo. Lo que ha supuesto que todo el proceso haya sido a la vez de divertido, totalmente gratificante desde el punto de vista pictórico, con una búsqueda constante de diferentes formas de expresión y combinación de procedimientos técnicos y que ha supuesto un antes y un después y que el conjunto de obras confluya en un resultado tan versátil.
En definitiva, el comienzo de una dinámica distinta, divertida, didáctica… y lo más importante ABIERTA, pues esto implica tan sólo el comienzo de una etapa. Después de meses intensos de trabajo, las ideas siguen fluyendo y la mente y las manos de la artista necesitan continuar.
Es por tanto, un camino recién inaugurado, una senda donde el horizonte se antoja lejano y en el que por el cuál seguirá caminando bastante tiempo, segura de que le reportará las mismas satisfacciones que hasta ahora.
Rocío Márquez Bilbao es licenciada en Bellas Artes. Rama de Pintura por la Facultad de BB.AA. de Sevilla.
Además de su labor como docente, ha expuesto en numerosos centros públicos y privados de Andalucía.
Ha intervenido en diversos concursos de pintura donde ha logrado varios premios así como el del cartel del Pregón Universitario de Sevilla.
Ha ilustrado el libro «Un violín sin cuerdas” de D. Felipe Cecilia Franco.




