
Cuando comiences este libro, en ese espacio blanco que precede a la primera historia, estarás en una orilla. Cuando lo acabes, sin saberlo, habrás cruzado a la otra. Este libro es un río. El mundo va cambiando en nosotros a medida que transcurre silencioso el curso de las historias. En la otra orilla está sentada Nené Ortiz, viendo vivir, mostrándonos con sus relatos las miserias y la grandeza de lo que somos. Y nos dice: “Dejad de mirar a la pared, salid fuera, a este vivir bullicioso. Id hacia cada cosa como se camina hacia un bien y se va escuchando su rumor y se le canta… Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pollo en pepitoria, o como el sol y el pan, de todos. Y que lo que fui, tormenta de verano en la Vega de Haro, oleaje y luz de la playa de Santa María, no terminó en mis ojos verdeagua, en mis venas inflamadas y mi corazón grande y generoso, sino que se derrama con este río, que es mi imaginación, para mezclarse con el ser y la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, la igualdad, la ternura y la belleza. De los que luchan por las utopías y la poesía de todos y que por siempre habitan la otra orilla, región iluminada de nuestra infancia”.
Vino, lecturas y recuerdos entre amigos. Conversando a la orilla de un rio de pequeños relatos que viajan desde el pueblo riojano de Haro al barrio de Santa María en Cádiz. Desde la infancia a la madurez de una mujer muy especial. La autora, una auténtica contadora de historias a la que perdimos en 2020, nos hace recordar otros tiempos pasados, llorar y reír, mientras dibuja con su pluma la ternura y la belleza de la vida sencilla. En la presentación nos acompañará el compilador, el prologuista y una de las ilustradoras de este bello libro.




