
Ellas nos atenúan el cansancio.
A veces nos llevan a meditar y a mirar en nuestro interior.
Sostienen los cuerpos cansados.
Nos acogen en charlas y tertulias.
Propician las confidencias con familiares y amigos.
Incitan a mirar de frente.
También a mirar el mar o el horizonte.
Trastos destartalados en ocasiones, testigos de otras vidas siempre.
Cuando se convierten en objetos de arte, las admiramos y nos sorprenden.
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Las «sillas» del Ateneo nos acogerán el próximo lunes 19 y nuestro grupo de fotografía compartirá diferentes Miradas sobre ese humilde objeto.
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