
¿Por qué nos gusta ganchillear? Pues ahí va: Las agujas e hilo sirven para desmadejar preocupaciones y desarrollar la creatividad. Estudios psicológicos avalan que el trabajar con las manos activan múltiples áreas del cerebro, que mejoran el área cognitiva, favorece la relajación, la coordinación psicomotriz y aumenta la autoestima. Y ya si se hace en compañía, se añade a los beneficios anteriores los valores de compartir ideas, aprender/enseñar nuevas técnicas y diseños y, lo más importante, socializar, con un objetivo común: el pasarlo bien y disfrutar con lo que hacemos.
Tejer es el boom del nuevo grito londinense «do it yourself»(DIY). El mercado está lleno de prendas fabricadas en lugares lejanos, en condiciones poco éticas y con materiales de baja calidad. Por eso cuando se teje con esas lanas y algodones maravillosos de gran calidad, hechos y teñidos de forma artesanal, una simple pieza se convierte en algo muy especial.
Así que quien quiera animarse a participar, las puertas del grupo están abiertas de par en par.




