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¿Por qué la guerra? Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud Caputh nach Potsdam, 30 de julio de 1932 Para mí que soy un ser libre de prejuicios nacionales, sólo hay una manera sencilla de abordar el aspecto superficial (es decir administrativo) del problema: el establecimiento, por consentimiento internacional, de un órgano legislativo y judicial

