LA CUCHARA DEL ATENEO
Domingo 23 de Octubre: La cocina Venezolana por Apolonia Tabares Roldán. 14.30 horas.
Continuamos con la cocina internacional, aprovechando que nos visita la celebre cocinera venezolana Apolonia Tabares Roldán que nos preparará una estupenda comida típica de su país.
La gastronomía de Venezuela es muy variada, y es el resultado de la mezcla cultural y gastronómica procedentes de Europa (especialmente de España, Italia, Francia, Portugal) y África (a través de las poblaciones de esclavos llevados por los españoles) con la gastronomía de los pueblos indígenas de Venezuela.
Para acudir a la comida hay que reservar previamente en la Recepción del Ateneo , personalmente ; a través del correo electrónico: recepcion.ateneomairena@gmail.com o al teléfono: 955 600 911 – 691 423 433 (de 18:00 a 23:00 horas)
Plazo: Hasta el Viernes 21 de Octubre a las 22 horas. (Aforo máximo: 50 personas)
Aportación: 10 euros- (Bebidas no incluidas)
Menú: Hallaquitas aliñadas, Pabellón criollo y Quesillo venezolano.
Hallaquitas aliñadas venezolanas
Las hallaquitas o bollitos venezolanos son un alimento a base de masa de maíz, agua, un chorrito de aceite y sal. La masa es trabajada igual que la masa para las arepas, solo que se les da una forma alargada, como un cilindro. Usualmente son envueltas en hojas de maíz y luego son cocinadas en agua o al vapor.
Suelen comerse en el desayuno acompañadas de nata, mantequilla, queso blanco y también pueden ser la guarnición perfecta para una parrilla de domingo, una buena sopa de pollo o carne, un pollo desmechado o a la brasa, una sabrosísima carne mechada o con aguacate, o como en nuestro caso con el pabellón criollo venezolano.
INGREDIENTES PARA LA MASA DE LAS HALLAQUITAS:
2 tazas de harina de maíz precocida
3 tazas de agua tibia
1 cucharada de mantequilla derretida
sal a tu gusto
4 ajíes dulces (también puedes utilizar ¼ pimiento (pimentón) rojo mediano)
1 cebollín pequeño (también puedes usar ½ cebolla pequeña)
1 a 2 dientes de ajo
un poquito de aceite de oliva
sal y pimienta negra recién molida a tu gusto
chili en escamas o pimienta cayena a tu gusto
Tablas de equivalencias de ingredientes líquidos e ingredientes secos.
PREPARACIÓN DE LAS HALLAQUITAS:
En un recipiente coloca el agua tibia, la mantequilla derretida y la sal.
Agrega la harina de maíz precocida poco a poco y moviendo constantemente para que no se formen grumos. Comienza a amasar. Es posible que la harina absorba todo el líquido; si es necesario, agrega un poquito más de agua y sigue amasando. La consistencia de la masa debe ser densa, brillante, se formará una bola compacta, que no se pegará en las manos ni en las paredes del recipiente y cuando hundas un dedo en ella, quedará un hueco. Deja reposar la masa unos cinco minutos.
Mientras la masa reposa, corta los ajíes dulces (o pimentón), el cebollín o cebolla y el ajo bien finitos y luego los doras en una sartencita con un poquito de aceite de oliva. Condimenta a tu gusto con sal, chili en escamas y pimienta negra recién molida.
Incorpora el sofrito a la masa y amasa bien para que los vegetales queden bien distribuidos.
Divide la masa en porciones iguales. Humedécete un poco las manos con agua para que sea más fácil y comienza formando bolas con la masa sobre una hoja de maíz previamente lavada y hervida y luego moldea cilindros de aprox. 8 a 10 cm. de largo y 2 cm. de grueso. Luego cierra la masa bien dentro de la hoja y dobla la punta inferior y colocada dos ataduras (con hebras de la hoja de maíz o ligas) en la parte superior y otra en la mitad del envuelto.
PABELLÓN CRIOLLO VENEZOLANO.
El pabellón criollo o pabellón venezolano es uno de los platos más representativo de la cocina de Venezuela. Lleno de colores y sabores variados, posiblemente evoca la unión de las etnias que integran nuestro pueblo, lleva el aroma único y cálido de esta tierra.
El pabellón es un plato que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, ha crecido con nosotros, con pequeñas variaciones en las diferentes regiones de Venezuela, pero manteniendo siempre la esencia única y pura del plato nacional por excelencia, es representativo de la dieta criolla urbana principalmente, es difícil precisar el origen del plato, pero ya a finales del siglo XIX era reconocido en Caracas.
Se compone de Arroz Blanco, Carne Mechada, Alubias Negras y Tajadas de Plátano Frito, dispuestos todos de forma ornamental destacando al máximo su color, aroma y sabor. En este plato se crea un equilibrio entre todos sus componentes, tanto en color como en sabor, cada uno es parte importante de la culinaria venezolana.
Desde la colonización, el arroz, así como las caraotas, han sido parte de la comida diaria del venezolano. Las caraotas se servían como acompañante de desayunos, almuerzos y cenas, al igual que la arepa acompañaba mañana, tarde y noche nuestras comidas, hoy apenas es parte eventual de desayunos y cenas, sin por eso dejar de ser importante en nuestra cultura culinaria.
El arroz también se servía diariamente, preparado ligeramente aromatizado de ají dulce, ajo y cebolla, suelto y blanco, muy blanco, de esta misma forma se sirve en el pabellón. Las Caraotas deben ser negrísimas, hay quienes las impregnan con especies como clavitos de olor, comino y un sofrito de ajo, cebolla, ají dulce, sal al gusto….para su preparación se dejan cocinar en agua hirviendo, que puede acompañarse con cochino ahumado o paticas de cochino troceadas, (esto solo para dar sabor, pues no se presentan en el plato) hasta que se vuelvan blandas y tiernas, luego se aliñan y se deja que el caldo tome una consistencia algo espesa. Las caraotas se pueden comer con caldo para un mayor sabor, o si se prefieren fritas, se pueden escurrir y freír en manteca o aceite muy caliente. También si se prefiere se pueden comer con un punto de dulzura, aportado por papelón raspado, o azúcar.
Por otra parte la carne mechada, (carne de falda de res), se hierve con cebollas y sal hasta que alcance un punto de ablandamiento donde se deje mechar fácilmente. Luego se mecha a mano, en trozos finos. Posteriormente en aceite muy caliente, preferiblemente coloreado con “onoto”, en el cual se han salteado ajos machacados, cebollas, ají dulce picado, saltear la carne y agregar tomate troceado sin piel ni semillas, sal y pimienta al gusto, es importante cocinar a fuego lento hasta que quede suavemente jugosa. La carne se torna rojiza y aromática.
Por último se taja el plátano y se fríe. Se distribuyen los componentes en el plato de forma decorativa y alrededor se colocan las tajadas. El despliegue de colores será indudablemente llamativo, lo blanco del arroz, lo negro de las caraotas, la carne rojiza y los plátanos amarillo dorados, algunas veces haciendo de barandas, otras veces parte integral del plato, el conjunto será tan impactante como una atardecer en los Médanos Coro en Falcón, como un amanecer en las majestuosas montañas de Los Andes ó como una vista sencilla a los imponentes tepuyes de nuestra fantástica amazonas… el sabor será inigualable, la calidez de nuestra tierra se hace sentir a través de nuestra cocina, y al probar nuestro plato nacional podrá sentir a Venezuela a través del paladar…
QUESILLO VENEZOLANO.
El Quesillo es un delicioso postre típico venezolano y quizás uno de los más conocidos, no puede faltar en un cumpleaños o simplemente cuando “se pica una torta”, siempre acompañado de una rica gelatina, haciendo un trío perfecto de sabores. El quesillo debe su nombre a los agujeros tan particulares que lo asemejan a un queso suizo. Es la versión criolla del flan, pero se diferencia por su textura y por que se le agrega tanto la clara como la yema del huevo. Cada familia le pone su toque especial que va desde vainilla, ralladura de limón, ron o hasta la cantidad de huevos, en cada casa hay un quesillo único, nunca probarás uno igual a otro. También existen algunas versiones como quesillo de coco, auyama, chocolate, maíz, piña, queso crema, parchita, café y dulce de leche por solo nombrar algunos. Imagínense que divino es merendar en la tarde con un pedacito de quesillo y tomarse un negrito (así le decimos al café negro o al espresso).
INGREDIENTES
1 lata de leche condensada
5 huevos
5 cucharadas de azúcar (para el caramelo)
1 chorrito de ron
Leche (la misma medida de la lata de leche condensada)
Vainilla
PREPARACIÓN
En una lata de metal redonda de galletas tipo danesa agregar ¼ de agua y 5 cucharadas de azúcar, mover constantemente pero evitando que se queme, ese es el caramelo y el color debe ser dorado.
Aún caliente, el caramelo se debe esparcir por todo el molde y luego se deja enfríar.
Aparte se pone en la licuadora (o si deseas puedes usar la batidora) los huevos, la leche condensada y la leche, hasta que quede homogéneo (aprox. 3 minutos).
Se añade al final un poquito de vainilla, y/o ron.
Se incorpora la mezcla al molde y se pone a baño de maría durante una hora y 15 minutos.
Nota: Si el baño maría es en el horno, la temperatura debe ser de 175° C.
Puedes introducir un palillo, si sale limpio está listo.
Meter en la nevera por lo menos por 5 horas, desmoldar y servir.


