Como ya anticipamos en la presentación de nuestro Grupo de Historia, deberíamos intentar que las tareas del mismo estuvieran presididas por el máximo de objetividad, aun sabiendo de antemano que esta pretensión es casi siempre más un buen deseo que una realidad, dado que todos partimos de concepciones del mundo no necesariamente coincidentes. Admitido esto,

